Himno de Riego PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Personal
Escrito por José María Fernández Gutiérrez   
lunes, 17 de mayo de 2010

ImageEstos días de atrás, la concentración de sindicatos, del rector Berzosa y de otros en defensa (totalitaria, de izquierda) de Garzón, me trajeron a la memoria el Himno de Riego porque daba la impresión de que estábamos, según cuentan las historias, en los días aciagos y de agitación de la República. Me trajeron la letra oficial del himno, la de Evaristo de San Miguel Valledor que dice en su comienzo:
 
Serenos y alegres, 
valientes y osados, 
cantemos, soldados, 
el himno a la lid. 
De nuestros acentos 
el orbe se admire 
y en nosotros mire 
los hijos del Cid. 

 

Soldados la patria 
nos llama a la lid, 
¡Juremos por ella 
vencer o morir! 

 

¡Blandamos el hierro 
que el tímido esclavo 
del libre, del bravo, 
la faz no osa ver! 
Sus huestes cual humo 
veréis disipadas, 
y a nuestras espadas 
fugaces correr.

Guerra, crueldad e intransigencia es lo que destila la letra, aunque todo esté  disfrazado de patriotismo y como en España sabemos bastante de guerracivilismo todo esto que huele a venganzas fratricidas, a bandos, me suena anacrónico y absurdo.

Por lo tanto, anacrónicos y absurdos me resultaron aquellos sujetos que proferían gritos y loas con la imagen en la pared y el nombre de Garzón en la boca. Yo creo que: un cuadro muy sucio. Y, aunque a ellos el himno de Riego les resultase glorioso y patriótico, me gustaría recordarles que su letra fue cantada como sigue por el pueblo:

Si los curas y frailes supieran 
la paliza que les van a dar, 
subirían al coro cantando: 
"Libertad, libertad, libertad!"

 

Si los Reyes de España supieran 
lo poco que van a durar, 
a la calle saldrían gritando: 
"¡Libertad, libertad, libertad!"

 

Un hombre estaba cagando 
y no tenía papel 
pasó el Rey Alfonso XIII 
y se limpió el culo con él.

Dicen que José Torrijos 
murió por cobarde y traidor 
Mas murió con la espada en la mano 
defendiendo la Constitución.

El Rey no tiene corona 
que la tiene de cartón 
que la Corona de España 
no la tiene ningún ladrón.

Y en esto terminan, lo dice la historia, la larga historia de nuestro pueblo, las revoluciones, los excesos y los totalitarismos.

Los que jaleaban a Garzón deberían saber que si sus ideas y propuestas triunfasen, tras aquél día de gloria, ellos mismos se convertirían para el pueblo en “curas y frailes” y en “Reyes destronados”, es decir en sindicatos traidores a los trabajadores, en ex fiscales opresores, en señoritos universitarios y en parásitos en general.

El Himno de Riego y sus variantes es algo muy elocuente.

José María Fernández Gutiérrez
Acerca del Autor:
Catedrático de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona
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