Bautizado Maquiavelo PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Personal
Escrito por José María Fernández Gutiérrez   
martes, 23 de marzo de 2010

ImageCompré  el libro “El Maquiavelo de León. Cómo es realmente Zapatero” de José García Abad. Leí una parte: la Introducción, Zapatero como persona, La beautiful people del leonés, La fabulosa transformación de Sonsoles Espinosa, Después de Zapatero, ¿qué? Y otro que no recuerdo el título. No seguí porque me decepcionó profundamente el libro. No digo que a algunos les merezca la pena leerlo y hasta que disfruten con él, pero a mí me pareció poco más que una crónica rosa de la política actual española. No está mal escrito, incluso diría que está bien, pero eso no le salva.
 
Lo de que Zapatero es necio como un carnero, que es rencoroso hasta los tuétanos, que es un iluminado, que es un mesías, que ha leído, o dice que ha leído a Borges, que tiene tres o cuatro ideas fijas en la cabeza y nada más, trasnochadas, por cierto, que todo lo que no sea hablar de política le aburrre, tal vez porque nunca ha servido ni sabe hacer otra cosa, que un amigo suyo (Aniceto Melcón), que lo conocía bien, dijo de él que nunca tenía una palabra mala ni una obra buena y que es “frío, correoso, oportunista y malvado” es del dominio público y sólo con observar su conducta, sus reacciones como presidente del gobierno y su sectarismo como gobernante y como persona se hace patente. Y escribir un libro para esto y para relatar vida, milagros, amigos, enemigos e historias varias oídas sobre el personaje no creo que merezca la pena.

Se dice que para reunir el material del libro se hicieron muchas entrevistas, se conversó con personajes que conocían bien a Zapatero. No dudo que así se hizo. Pero el resultado es agua, azucarillos y sólo unas gotas de aguardiente, con lo cual hay que deducir o que el autor aplicó la lima cuando le parecía excesivo lo que se decía de Zapatero o que no entrevistó a gentes que conocen bien, muy bien, la faceta política de Zapatero como José Luis Balbás y que tampoco se hizo con Sosa Wagner, antiguo profesor suyo y director de su tesina, que podría haber dado noticia de su capacidad intelectual, asunto verdaderamente importante para los españoles porque no es lo mismo que les gobierne un genio que un inepto. Y no estoy juzgando.

Puestos a pedir, me hubiese gustado que el autor del libro hubiera intentado hacerse con la tesina de Zapatero para analizarla y deducir el grado de preparación del personaje. Pero me temo que tampoco se ha hecho. Yo lo he intentado y la Universidad de León, tan celosa ella, contesta que lo de ver la tesina de Zapatero ni soñarlo. La España oficial, la de las universidades, por desgracia sigue estando al lado del poder por si caen algunas migajas.

Es muy curioso cómo se contrata al séquito de Sonsoles. Se dice en la p. 290:

“La primera jefa del gabinete fue Emma Muñoz, una amiga de León, uña y carne de Sonsoles, de la que ha tenido que prescindir por problemas familiares de su amiga. Para que Emma viniera de León, Zapatero tuvo que contrtar a su esposo a quien proporcionó un puesto en palacio”. Así es la historia. Creo que para sonrojar a cualquiera con un poco de sensibilidad y decoro.

Yo tengo una foto de las hijas de Zapatero participando en el desfile del Día del orgullo gay y de esto no se dice nada en el libro. Se habla, de pasada, de quién tuvo la idea de llevarlas a la foto con Obama, si fue su papá o si fue su mamá. Nada del alcance y significado de dicha foto y del trasfondo a cerca del tipo de educación que dan estos padres a sus hijas.

Al final de la p. 23 y al comienzo de la p. 24 se dice:

“-En cuanto abre la boca –me cuenta un amigo leonés- le urge explicar sus raíces socialistas: su abuelo, capitán de infantería con pensamientos socialistas, fue fusilado “esto fue lo que me inclinó, además de la racionalización de la injusticia en la sociedad capitalista”, me explicaba. Su padre es un hombre de hondas raíces de izquierda, pero creo que quien más le influye y a quien más se parece es a su madre. La madre es una persona que hacía la mejor tortilla de escabeche del mundo…” Este párrafo en el que se intenta sintetizar su trayectoria ideológica y la historia de su familia es escandaloso porque no se dice nada del expediente que se le abrió a su abuelo por chivato, ni de su participación en la represión de los mineros asturianos en el 34, ni se dice cómo se puede compaginar esa afirmación de que su padre era un hombre de izquierdas y que estuviese sirviendo como funcionario a la administración local franquista; y lo de la tortilla de su madre, ¿a qué viene?...

Bueno, lo mejor que creo que se ha dicho del libro es lo que escribió  David Torres en El Mundo, 12, 03, 2010. Tomo prestado el último párrafo:

“Al poco de hojearlo, caemos en la cuenta de que, más que otra cosa, éste es un libro de terror. El hombre invisible que lo protagoniza parece incapaz hasta de dar sombra pero posee un talento increíble para ganar elecciones y posar en las fotos. Gélido y escurridizo, intentar entrevistarlo o agarrarlo es como intentar moldear el mercurio. García Abad ha logrado la proeza de hacerle un retrato de cuerpo entero y meterlo en un termómetro pero tal vez sería mejor que, para ser coherentes, el libro viniera en blanco.”

Ya he dicho que yo no lo terminé. No pude.


José María Fernández Gutiérrez
Acerca del Autor:
Catedrático de Lengua Española de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona
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