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Colaboraciones - Internacional
Escrito por Víctor Llano   
jueves, 25 de febrero de 2010

ImageSegún  el vicepresidente tercero del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en la isla de las doscientas cárceles -193 construidas por los Castro- y de los cien mil presos -en su inmensa mayoría negros torturados y hambrientos- hay un déficit de los derechos humanos. Ni a conciencia se podría despreciar más y mejor el sufrimiento de los cubanos. Los fusilamientos, las torturas, las palizas, los actos de repudio, los juicios falsos y sumarísimos, la explotación y la cruel represión que sufren los que no simulan afecto por la barbarie castrista, no responden a un déficit democrático y sí a la peor de las tiranías que gracias a la complicidad de los desalmados que la justifican, financian y defienden pudo celebrar medio siglo de crímenes. 

Ahora nos dice José Antonio Alonso -al que le profanaron el cadáver del geo Torronteras y le colocaron el Skoda fantasma que no sirvió para apuntalar la patraña del 11-M.- que él y sus compañeros trabajan para que la democracia llegue a la Isla más pronto que tarde. Miente ahora tanto como mintió cuando nos informó de que no tardaría en decirnos quién profanó el cadáver del único geo que ha muerto en España en acto de servicio. Para lo que trabajan los socialistas españoles es para que la Unión Europea no reproche a los hermanos Castro los crímenes que les sirven para masacrar a los cubanos.  

Nadie les creerá.  A los que se presentan de progres y no son más que liberticidas que desprecian el sufrimiento siempre que éste se ajeno, les consta que a Orlando Zapata no lo asesinó un déficit democrático. Eso, algo más y peor, es lo que sufrimos los españoles gracias al Gobierno que no investiga el 11-M, pacta con los enemigos de España y negocia con terroristas despreciando el sufrimiento de sus víctimas. Pero al menos aquí, todavía podemos denunciarlo. En Cuba, no. Allí te asesinan si te arriesgas a pedir que se respeten los derechos humanos. Orlando Zapata se atrevió. Vivió libre. Y murió libre. Ni Moratinos ni Zapatero ni Alonso ni Chaves podrán entenderlo. Jamás supieron de la desesperación y del sacrificio de un obrero negro y pobre. Pueden ahorrarse el pésame. Las víctimas de los hermanos Castro saben para quiénes trabajan, a qué sirven y qué justifican.  

Una vez más acertó Federico Jiménez Losantos. “¡Qué pena ser cubano, pese a la gloria de sus mártires! ¡Qué triste ser español, representado por esta piara!”. 
 
 
 
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