| Gracias, Miguel Ángel. Muchas gracias por no encarcelarme |
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| Colaboraciones - Internacional | |
| Escrito por Víctor Llano | |
| sábado, 27 de marzo de 2010 | |
Me lo contaron y no lo creí. Me dijeron que los Castro te consideraban su ministro en España y que te reñían una y otra vez por permitir que aquí se denunciaran sus crímenes. Ahora sé que es cierto. Por fin conozco tu sacrificio. Y te lo agradezco. Gracias también por no cerrar los medios de comunicación desde los que se informa de lo que ocurre en Cuba. Gracias por no torturar a los disidentes del castrismo que viven en España. Gracias por permitirme calificar de asesinos en serie a los hermanos Castro. Y muy especialmente, gracias por soportar estoicamente las broncas, que por permitir lo que permites, te caerán cada vez que visites Isla-Cárcel. Ya no te reprocharé que huyas de los activistas de los derechos humanos que encuentres en La Habana. Ahora lo entiendo. Es sólo una mínima concesión a los tiranos que te permiten no encarcelar aquí a los que huyeron de su paraíso comunista. Por fin lo entendí. Hoy sé que estoy en deuda contigo, Miguel Ángel. Confío en que disculpes y olvides todo lo que antes escribí respecto a lo que creía tu cobardía frente a los hermanos Castro. Ahora sé que eres un héroe que corres un grave riesgo por permitirme discrepar de tu actitud frente a la barbarie. Muchas gracias por no encarcelarme. |
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