FEBRERO DEL 36 ELECCIONES
1936 Gana la Izquierda, por escasos votos. Se asesina a gente de derecha, rompen y roban urnas, intimidan a votantes, hay gobernadores civiles que huyen aterrorizados y gente del Frente Popular que cambia las actas. Azaña se hace cargo del Gobierno de manera irregular. De la pulcritud de las elecciones comenta Azaña encantado: “En la Coruña íbamos a sacar cinco o seis diputados, se asustaron ante las iras populares, y hemos ganado los trece puestos ¡Veleidades del sufragio! Hemos sacado otro en Guipúzcoa y no tenemos dos, porque los comunistas se llevaron las actas pistola en mano.
Sigue “Hoy nos han quemado en Yecla: 7 iglesias, 6 casas y todos los centros políticos de derechas. Motines en la provincia de Valencia, han quemado tres conventos, varias iglesias y han arrastrado momias de unas monjas. Sucesos análogos en Alcira. Asaltos y quemas en Vigo. Incendios en Albacete y en Almansa. Ayer, motín y asesinato en Jumilla. El sábado Logroño, el viernes Madrid: tres iglesias. El jueves y el miércoles Vallecas. Han apaleado en Madrid a un comandante vestido de uniforme, en Ferrol, a dos oficiales de Artillería; en Logroño, acorralaron a un general y cuatro oficiales. Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó el Gobierno, y he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos. Ahora vamos cuesta abajo por la anarquía por los disparates que el Frente Popular está haciendo”. En fin, muy bien. Cuenta don Manuel: “Vino el Consorcio de la Banca a pedirme que hiciera alguna declaración sobre el orden público. Les dije que no me daba la gana, y que debían dar cuarenta mil duros, y así impedir que quemaran algún banco. Han soltado los 40.000 duritos”. Esas extorsiones eran las mismas que hacia, en la época, Al Capone, que también chantajeaba como don Manuel, pero con la inmensa ventaja moral para don Al, que a éste le perseguía la policía cuando hacía esas barrabasadas, y su riesgo era grande. Sin embargo don Manuel tenía la policía y los jueces a su lado cuando hacia sus golfadas y no corría ningún riesgo. VIOLENCIA EN LA CALLE El Daily Telegraph publicaba: “España deriva hacia la anarquía. Se ha batido un record de opresiones y atrocidades policiales”. El líder del PCE, José Díaz, amenaza de muerte a Gil Robles en las Cortes. Protesta éste y Azaña dice: “¿No os molestaban las instituciones sociales de la República? Pues tomad violencia”. Denunciaba Calvo Sotelo las fechorías cometidas en mes y medio, entre ellas: 74 muertos, todos menos 5 de derecha y 345 heridos, además de incendios de centros políticos de derecha, de iglesias, etc. Julio del 36. Contaba don Manuel: “Las cosas públicas andan muy medianas. Asesinatos a diario” GUERRA CIVIL Asesinan a Calvo Sotelo, Azaña no hace el más mínimo comentario. Se subleva Franco. Azaña arma a las masas y se acaba definitivamente la República. Aseguraba él mismo: “el sistema imperante desde entonces no es la democracia. Es una revolución que no ha llegado a cuajar y solo a producir desorden”. Crea: “un tribunal especial compuesto por tres funcionarios judiciales y catorce jurados de los partidos”. Dice de ellos: “La falta de garantías, la crueldad innecesaria de los fallos. Denuncias sin firma. Unos mozalbetes condenados a muerte por cantar un himno. El delator no sabía cuál era. Uno sordo, otro ciego”. No hace nada para evitarlo y sigue autorizando las sentencias de muerte que le presentan. INSULTOS Las memorias de Azaña están llenas de insulto, no solo a sus enemigos sino, sobre todo, a sus amigos más próximos. Dejan ver su maldad y cruel conciencia. A sus enemigos Ortega, Unamuno, Pérez de Ayala, etc., les odia y envidia por su superioridad intelectual. A los amigos, Largo, Prieto, Domingo, etc., les odia y desprecia por su inferioridad intelectual y su zafiedad. Trata a todos de: “torpeza”, “falta de inteligencia”, “servilismo”, “loquinarios”, “botarates”, “política tabernaria”, “amigachos de codicia y botín, sin ninguna idea alta”, etc. Destaca los defectos físicos de amigos, enemigos y neutrales: cojera, joroba, fealdad, bizquera, etc. No es que don Manuel fuese una preciosidad precisamente. Estos dicterios abundan demasiado en los escritos de Azaña como para obedecer a ocasionales accesos de ira. Revelan una opinión profunda y amarga: “Rodeado de imbéciles, gobierne usted si puede”. Dice Azaña en su envidia-odio a Ortega y Gasset: “hinchado de vanidad y adulación tiene un fondo de provinciano incurable ¡Cuánta suficiencia!” Por curiosidad anoté los insultos en su diario de 30 días netos, el resultado fue134 insultos graves a personas. Para el reino de Valencia también hay: “Los tingladillos que abrasan tienen pretensiones de arte; todos estos levantinos se creen grandes artistas”. GOLFADAS Alcalá Zamora Presidente de la República, de derechas naturalmente, seguía viviendo en su piso. Ironiza Azaña: “Encarga las comidas oficiales al Hotel Florida, por no encender las cocinas reales, harto costosas en efecto. Era de una cicatearía indigna”. “Como un tren privado le parecía caro lo rechazó. Y devolvía los gastos de representación”. Él, en el mientras tanto, en “palacio de Buenavista, con tapices y muebles del Patrimonio Real”. Gastándose un dineral en obras. Empieza a restaurar el palacio del Pardo, no le gustaba como lo tenían los reyes y se gasta una millonada, cambia los jardines y los aumenta de superficie, amuebla de nuevo el palacio. Hace una nueva y muy costosa traída de aguas. Compra una fuente carísima, para sustituir a la muy cara que había Escribe don Manuel a Rivas: “A Millares (un cubano rico amigo de su cuñado) le he condecorado y le he enviado las insignias regaladas. No se han dado más que 14”. ¡Ah! También te he condecorado a ti. El Pardo le va también a los peques, que aun marchándonos nosotros, podrían vivir aquí, con el servicio y la compañía necesarios, y con una nurse para atenderlos y enseñarlos”. Por supuesto todo pagado por la Patria, diferenciaba poco don Manuel lo público de lo privado. Como ahora, no se ha mejorado nada. Huye a Francia. Escribe Marañón a Pérez de Ayala: “Azaña y Rivas están aquí, en tratos para adquirir un estupendo inmueble de millón y medio de pesetas”. Cuenta Cherif: Quiere comprar en Poitiers “un verdadero palacio, muy deteriorado, con amplísimo jardín, bosque y praderas hasta las márgenes del río”. Azaña no tenía una peseta en el 31. Había cobrado menos de 20.000 Pts. al año, estuvo 3 años escasos de de Presidente del Gobierno y menos de 3 años de la República. Total menos de 120.000 Pts en total en toda su vida pública. Pongamos 240.000 con los gastos de representación ya que el muy cara no los devolvía Curiosamente había ahorrado por lo menos millón y medio de pesetas que valía el palacio, más el acondicionamiento de mismo, que, como hemos visto, estaba muy deteriorado. De don Manuel aprendió Bono, aunque, ciertamente, éste lo mejora mucho. Y final 18-7-36. Un oficial lee en la Plaza Mayor de Salamanca el Bando de Guerra. Unamuno se quita el sombrero y grita: “¡Viva España soldados!” Y ahora, ¡a por el faraón del Pardo (Azaña)! Hace unos años se murió un viejo abogado asturiano, bueno, católico y republicano, Eduardo Ibaseta de 103 años. Había defendido gratis total a anarquistas en el 34, falangistas en el 36 y anarquistas otra vez en el 39. Decía poco antes en el periódico, de una charla con un sacerdote muy conocido de Gijón: “hablamos de la confesión. Ante la pregunta de si perdonaba a todos mis enemigos, dije que sí, a todos menos a Azaña. Insistió tanto que al final también hube de incluirle a él”. A lo mejor alguien me convence a mí y le perdono también, aunque lo va a tener más crudo que con el abogado. Él era muy bueno. |