El otro Azaña (II) PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Historia
Escrito por Francisco Alamán Castro   
miércoles, 23 de junio de 2010

ImageSU JUVENTUD 
 
Como era chico bien, empezó a trabajar en el despacho del más famoso abogado madrileño, Díaz Cobeña, en él trabajaba otro joven pasante llamado Niceto Alcalá Zamora. Éste se convirtió en uno de los abogados mejores de España, sino el mejor, don Manuel fracasó. Desde entonces su odio-envidia a don Niceto fue cainita. 
 
Cuenta su cuñado: Azaña era “rico y despreocupado”. Había puesto un piso muy elegante en Madrid a una putilla de 16 años que se llamaba Consuelito. “Disfrutaba él con tenerla regalada y contenta”.  
Se hace cargo de la administración de los bienes de su rica familia, la arruina en 10 años. 

Era listo y ganó las oposiciones a la plaza de auxiliar tercero en la Dirección de los Registros. Como no consiguió ser notario ni registrador, su odio-envidia hacia ambas profesiones fue terrible. No perdió en toda su vida ocasión de humillarlos. 
 
Madurez 
 
Empieza su carrera política bien arrimado a la derecha monárquica.  
En 1913 fue elegido secretario del Ateneo en la candidatura más monárquica, presidida por el conde de Romanones, el mayor cacique de de la historia patria. 
 
Ingresó en el Partido Reformista del monárquico Melquíades Álvarez. Al que luego fusilarían sus conmilitones, siendo él Presidente de la Republica, y sin que moviese un dedo para salvarle. 
 
Azaña se presenta a elecciones para diputado en Puente del Arzobispo (Toledo), las pierde. Se presenta años después, y las pierde otra vez. 
 
A Melquíades Álvarez, le ofreció el Rey que su partido participase en el Gobierno. Se negó si no se reformaba la Constitución. Consistía principalmente en que el Rey no nombrase al Jefe del Gobierno ni a los ministros, y sí lo hiciese el Parlamento. En fin  
que el Gobierno gobernase y el Rey reinase. Éste no lo aceptó. Azaña que ya se veía ministro, se pesca el gran cabreo y se va del partido Reformista. Desde entonces el odio-envidia contra  
 
Melquíades Álvarez es infinito, aumentado por ser un abogado triunfante en la profesión. 
 
Tiene un cambio radical. Va a un nacionalismo jacobino, con un afán de modernizar España, basado en la negación de sus raíces históricas. Desde entonces empieza su odio a la historia de España.  
 
Discursea en el Ateneo: “ninguna obra podemos fundar en las tradiciones españolas, nada puede hacerse de útil y valedero sin emanciparnos de la historia”.  
Se confiesa burgués, pero marcaría el paso que le obligaron los socialistas.  
Antes los había puesto verdes por su colaboración estrecha con el Dictador, naturalmente después de irse éste. 
 
Luego, durante la guerra, lo marcaría con el tambor comunista que entonces sonaba más fuerte.  
 
En Francia admira al fascista, decían los suyos, general Petain. 
 
Pacto S. Sebastián 
 
Participa en el Pacto de San Sebastián, donde se prepara la sublevación republicana de Jaca del 30.  
 
Fracasado el golpe se esconde. Nadie le buscaba. 
 
14-4-31 
 
Cuenta Alcalá Zamora: “se ocupó de seguir cobrando su nómina, solicitó una licencia por enfermedad, logrando que entre la firma de trámite pasara fraudulentamente la concesión de la misma.  
 
El golfo fue Jerónimo González, nada republicano. Durante la Dictadura había sido asesor jurídico del partido único Unión Patriótica, le recompensó posteriormente, al triunfar la República, con la presidencia de una Sala del Tribunal Supremo”.  
 
Huye valientemente el Rey.  
Seguía escondido. 
Maura le localiza, le dice que el Rey se va, y cuenta:  
“Con palidez marmórea. Airado le dice ¡Con que el rey se va al día siguiente de las elecciones! Al rey le bastaría contra nosotros con los alabarderos.  
Se negó rotundamente, alegando que un simple guardia, podía detenerle. Hombre de una inteligencia extraordinaria, estaba aquejado de un miedo físico insuperable”. 
Ya ministro de la Guerra, cuenta su cuñado Rivas Cherif: “Azaña llevaba un cuarto de hora con el Capitán General de Madrid, Berenguer, que, en posición de firmes ante él, no obtenía la venia de su nuevo jefe para ponerse cómodamente. Los ayudantes de Azaña todos militares, contemplaban regocijados la escena”. Que panda de golfos. 
Había sido Berenguer un héroe en las guerras de Cuba y Marruecos, estaba en posesión de la Gran Cruz Laureada de San Fernando, máxima condecoración al valor en España, no la tenía ni Franco. "Había creado las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, las más valoradas en Marruecos y es la unidad del Ejército español más condecorada de todos los tiempos, más aun que la Legión.  
 
Continuará 


Francisco Alamán Castro
Acerca del Autor:
Coronel de Infantería retirado
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