| Patriotismo comercial |
|
|
|
| Colaboraciones - España | |
| Escrito por Rafael González Casero | |
| lunes, 05 de abril de 2010 | |
Hay aspectos de la vida cotidiana que generalmente pasan desapercibidos, pero que, observados con detenimiento, nos pueden llevar a extraer conclusiones ciertamente reveladoras aunque estas partan de lo que a simple vista podría clasificarse como meramente anecdótico. Uno de esos aspectos en los que llevo tiempo fijándome, es el modo en que las marcas y firmas comerciales extranjeras que operan en España y en otros lugares hacen gala del país del que proceden, como si el hecho de incorporar los colores de su bandera o hacer referencia a su origen les aportasen un plus de prestigio a la hora de competir en el mercado.Quizá para la mayoría de los mortales pasen desapercibidos los ejemplos que a continuación expondré, pero en cualquier caso, y si nos detenemos unos instantes a pensar en ello, no puede se considerado como mera coincidencia el que tantos productos y compañías echen mano de sus países para configurar su logotipo, su imagen ante consumidores e inversores. No es casualidad que los supermercados Carrefour, tan implantados en España, incluyan los colores de la bandera francesa en la C de su logotipo; tampoco que Ikea haya adoptado los colores de la bandera sueca, azul y amarillo, para mostrar su cara al mundo, o que el famoso ron Brugal inserte en cada botella los nacionales dominicanos, aunque para rones patrioticos, el Legendario de Cuba, que deja de lado el ámbito de lo alegórico y coloca en cada cuello de botella una bandera cubana sin el menor de los reparos. Ejemplos de los que podría denominarse patriotismo comercial encontramos muchos más: Nike siempre ha hecho gala de su procedencia- recordemos las emblemáticas deportivas Nike USA, al igual que Reebook, con su famosos chándals y zapatillas que incorporan la bandera del Reino Unido... En el ámbito de los cosmeticos, la firma Neutrógena exibe la bandera Noruega en todos sus envases, en el de los caramelos, Ricola la de Suiza, por no hablar del mundo automovilístico que abarca desde los Ferrari que incorporan en su escudo los tres colores de Italia hasta los Mini que tienen incluso un modelo de coche que es en sí la bandera Union Jack montada sobre cuatro ruedas. También las grandes aerolíneas dejan clara su procedencia al pigmentar sus aviones con los colores nacionales; veánse Air France, British Airwais, American Airlines, Air Canadá etc. En definitiva, demasiado se extendería este artículo si hubiese que nombrar las firmas que exiben con orgullo su procedencia, su bandera o los elementos característicos de su país. Lamentablemente, todo haz tiene su envés,y toda cara su cruz, y en el lugar opuesto de ese patriotismo comercial que tantas empresas ejercen sin que nadie les obligue, se encuentran, mal que nos pese a muchos las empresas españolas. Ni tan siquiera nuestra compañia aérea mas conocida, Iberia, exibe nitidamente la bandera nacional en su logotipo, optando por conformar éste con tres colores que vienen a ser un rojo fuerte, un rojo más claro y un una especie de amarillo anaranjado, cuya combinación queda muy lejos de parecerse a la bandera española. Hace escasos días se apuntaba en un reportaje televisivo que las compañias españolas más conocidas en el extrajero son Zara y el banco Santander; pues bien, ninguna incorpora en sus logos referencia o símbolo alguno que remita a su españolidad. Y es que tristemente uno puede pasear por Londres y observar como en la puerta de la tienda de Tommy Hilfiger ondea una bandera norteamericana junto a otra del Reino Unido, a la vez que más tarde puede pasar por una sucursal del Santander - Abbey en Reino Unido- o frente a una tienda de Zara, sin que nada indique que allí se encuentra una parte, aunque meramente privada, de los intereses comerciales españoles. Triste también resulta que en un supermercado en pleno centro de Sydney uno pueda encontrar aceite Carbonell y tenga que dejarse la vista para observar que en la etiqueta aparece inscrito en minúsculas letras la frase Product of Spain; cerca del estante del aceite, se encuentra el de los vinos, en el que las cajas de Lambrusco resaltan por llevar los colores de la bandera italiana. Lamentablemente, ejemplos de falta de logotipos o referencias a la españolidad de nuestros productos tampoco nos faltan para poder llenar varias páginas. Se dice que las comparaciones son odiosas, y en este caso por supuesto que lo son, pues apena ver como en nuestro país gozamos de productos realmente de calidad que no son reconocidos como españoles cuando salen fuera de nuestras fronteras. La falta de patriotismo existente en España se refleja ,y de que manera, en el mercado. Aún siendo triste llegar a este extremo, podría ser bueno que los poderes públicos incentivasen de algun modo- quizá con beneficios fiscales o subvención de campañas publicitarias en el extranjero- el que los productos españoles que compiten en en el exterior hiciesen alguna referencia a su españolidad. Si cuando uno viaja al extranjero y dice que es español, generalmente se le tiene aprecio por esta condición, ¿ por qué nuestras empresas no echan mano de esta españolidad para reforzar su imagen en el mundo?. En más de una ocasión he escuchado que uno de los problemas del producto español en el extranjero es que no se sabe vender; explotar el nombre o la imagen de España en fuera podría tener beneficiosas consecuencias para ambas partes: tanto para las empresas como para el propio renombre de nuestro país. Lamentablemente, parece ser que los complejos internos a mostrar nuestra españolidad se reflejan también en el exterior.Basta fijarse en los logotipos de las compañias extranjeras y en los de las nuestras para percatarse de la curiosa diferencia que existe entre ellos. | |
Revisar todos los artículos de este autor |
|
| < Anterior | Siguiente > |
|---|