| No somos celtas |
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| Colaboraciones - España | |
| Escrito por Ramón Sordo Sotres | |
| martes, 12 de octubre de 2010 | |
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{moismage} La gran mayoría de los españoles somos románicos porque, esto es indudable, hablamos una lengua románica, y también la cultura que nos impregna nos la legó en gran medida Roma, pero en nuestras localidades perviven antiguas costumbres y nombres prerromanos que nos otorgan fuerte personalidad y sobre los que investigo desde hace unos 25 años. No somos celtas porque nadie en la península habla una lengua celta, pero en algunas partes de España y Portugal el fondo étnico prerromano sí lo es; sin embargo, no sucede lo mismo en la Cornisa Cantábrica, territorio donde a pesar de que sí se conserva una cierta proporción de palabras, topónimos, costumbres e historias de origen celta —venidos probablemente de las zonas de la Meseta antaño celtas—, entre lo prerromano domina lo no indoeuropeo, que era la procedencia de la gran masa de la población cuando llegaron los romanos a estas tierras tan montañosas. A esta conclusión se llega por el estudio de la toponimia, de los rasgos lingüísticos antiguos y modernos (el indicio más llamativo es que en todas las lenguas peninsulares, tanto la vasca como las románicas, son abundantes los sufijos, mientras que en las indoeuropeas lo que prevalece son los prefijos), de los testimonios de los geógrafos griegos y romanos y de la mitología, unos relatos donde en cierta medida perviven antiguas creencias religiosas, veamos con más detalle esto último: En lo que concierne a lo sobrenatural, la principal característica cultural española es la gran devoción mariana (la patrona de Asturias es la Virgen de Covadonga, la de Cantabria la de la Bien Aparecida, la virgen de Arantzazu es la de Guipúzcoa, Begoña la de Vizcaya, Estibaliz la de Álava, la virgen del Rosario la de la Coruña, y muchos casos más; además, cuando compiten en popularidad una fiesta dedicada a la Virgen y otra que no, lleva ventaja la primera), lo que en absoluto enlaza con una religión celta en la que los dioses eran en su mayoría masculinos, sino con la religión pagana vasca, cuyo personaje primordial, Mari, es femenino. La morada de Mari, segun los relatos recogidos por los estudiosos, se halla en las cumbres de las montañas vascas en especial en una cueva situada en la cara este del monte vizcaíno llamado Amboto, y al respecto es muy pero que muy significativo que esa localización se parece mucho a la de Covadonga (la santa que se venera allí, hoy cristiana, probablemente sucediera a algo pagano), enclavada en la falda del monte denominado La Matona, o a la de La Cueva la Mora (con historia en esta ocasión claramente pagana), que radica en la ladera occidental de El Picu el Castiellu, la cumbre más destacada del concejo de Llanes. Además, como muestra de un antiguo culto a las montañas, tenemos los topónimos Peña Santa, en Cangas de Onís, y Peña Sagra, en Liébana. Es chocante, por tanto, que en fiestas dedicadas a la Virgen María se celebren noches celtas, y es aún más paradójico que con el apoyo y la inhibición de muchísimos gobernantes y periodistas se clasifique Asturias, región en la que casi todos los habitantes son españolistas, como una nación celta. | |
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