El collar de la ministra PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - España
Escrito por María Luisa Lajara   
jueves, 03 de junio de 2010

ImageHace ya algún tiempo que inauguré en mi archivo de escritos una carpeta con el nombre de “Las perlas de la Ministra”, en referencia a esas “perlas” que la Sra. Ministra de Igualdad, Dña. Bibiana Aído, va dejando caer en el curso de sus comparecencias, apariciones, o manifestaciones, y que, por lo frecuentes y curiosas, van formando un inigualable collar.

Al parecer, la joya en cuestión está resultando tan  bella que otras mujeres socialistas con papel en la vida política no han dudado en emular a la Ministra y han empezado no se sabe si a formar sus propios collares o a enriquecer el de la Sra. Aido, que cualquiera de las dos intenciones es posible. La última en hacerlo ha sido la señora Concepción Colomer, actual responsable de un órgano adscrito a Sanidad llamado Observatorio de la Salud de la Mujer y promotora de la idea de sustituir la expresión  «recién nacido» por la palabra «criatura», para eliminar – según ha manifestado - la forma masculina y con ella el lenguaje sexista, idea curiosa cuando menos si se piensa que si sexista es la fórmula a sustituir, por eso de que parece olvidar que también hay “recién nacidas”, no menos sexista es la expresión que la sustituye, pues “criatura”, mientras no se demuestre lo contrario, es una palabra de género gramatical femenino que, además, va acompañada siempre de un artículo, determinado o no, de género tan femenino como el suyo, y, que, además, no hace más referencia a la posible condición femenina o masculina del bebé de lo que lo hace esta misma palabra que yo acabo de escribir o ese “recién nacido” que se quiere borrar del mapa.

 Y como todo collar que se precie debe llevar un broche, éste del que estamos hablando no iba a ser una excepción y, por ello, la Ministra de Sanidad ha unido sus esfuerzos a los de su amiga la Ministra de Igualdad y juntas las dos han creado un broche sin igual: en una estrategia conjunta, ambas van a arbitrar los medios para que profesionales de enfermería y farmacia vayan a los colegios a explicar salud sexual – Ley del Aborto y píldora del día siguiente incluidas – a niños de diez años en adelante, edad de los receptores de las explicaciones que podría llegar a  rebajarse, incluso, a seis. Dejando a un lado el si procede o no explicar tamañas cuestiones a niñas y a niños (pongámoslo en lenguaje no sexista y empecemos por la palabra femenina por una mera cuestión de ordenación alfabética, no sea que incurramos en las iras ministeriales), no por irrelevante sino porque es materia para una serie de artículos o comentarios que formarían no ya un collar sino un rosario, hay algo en esa propuesta de actuación que raya en el desatino y que no sólo choca, a mi entender,  con lo moral o psicológicamente razonable sino también con esos principios de igualdad y de no sexismo que el Ministerio de Igualdad propugna.

 Al parecer, en un colegio de nuestro país alguien ha ideado una viñeta que las Ministras de las que estamos hablando han encontrado adecuadísima para sintetizar lo que ellas quieren inculcar en los niños en cuanto a la educación sexual se refiere. El mensaje es escueto y claro y dice lo siguiente: “tonto + tonta= embarazo; listo + tonta= aventura; tonto +lista= boda; listo+lista= sexo y diversión sin complicaciones”. Es decir, que lo inteligente es unir idealmente sexo con diversión y con ausencia de complicaciones y alejarlo de una realidad  y de una palabra tan “peligrosa” como “embarazo”, y lo tonto es que esa realidad entre en las vidas de las personas.

 Precisamente porque creo que el sexo es una faceta importantísima en la realización y en la expresión de la propia personalidad, que es un punto de encuentro clave con la persona a la que queremos o por la que nos sentimos atraídos, y que es algo que enriquece nuestro propio ser y el de aquél con el que nos relacionamos como pareja, me parece perfecto todo lo que sea educar a los jóvenes  - que no a los niños- en una correcta comprensión de lo que es y significa la relación sexual; y, precisamente porque estoy convencida de que esa relación puede y debe ir más allá  del mero acto sexual y de que el embarazo que puede derivar de ella debe ser algo profundamente deseado y asumido, apoyaré siempre las actuaciones que busquen enseñar a los seres humanos una forma “natural”, responsable y nada mitificada de vivir su sexualidad y su vida de pareja. Pero precisamente por todo eso, no creo que la mejor forma de enseñarlo sea hacer un ejercicio de simplicidad intelectual e identificar  sexo con frivolidad y  diversión.

 Pero es que, además de lo dicho, hay otra cosa de la viñeta en cuestión que me desconcierta: después de tantas iniciativas para lograr la igualdad y la desaparición del sexismo, ¿a las Ministras de Sanidad y de Igualdad les puede encajar, realmente,  en sus planteamientos la idea de que una mujer lista es la que lleva a un tonto hasta la boda?, porque la idea, además de bastante antigua, desprende un fuerte olor a machismo, y no parece que se pueda tildar de inteligente a quien, con el fin de casarse o con cualquier otro,  une su vida a la de un tonto.  Aunque puede ser que el entusiasmo por el mensaje de la viñeta obedezca, quizás, a razones más sibilinas, a una clara maniobra de determinismo o direccionamiento moral, y entonces ese tinte machista sobre las mujeres pueda tener hasta lógica: si los tontos están abocados al embarazo (con las responsabilidades y preocupaciones que éste lleva consigo),   si el listo convierte a la tonta en una aventura, y  si la lista para casarse tiene que unirse a un tonto, ¿cuál es la opción de los listos? Pues, evidentemente, la de unirse entre sí y no dejarse engañar en ningún sentido, ni en el de la boda ni en el de la aventura (“muerte o susto”, que decía el chiste aquél).

 Pero, tal vez, muchas mujeres no sé si tan feministas como las Ministras en cuestión pero seguramente sí inteligentes, femeninas, y orgullosas de ser mujeres, y muchos hombres también inteligentes y orgullosos de su naturaleza, podrían pensar que  ser listos es, por el contrario, unirse a alguien con quien se comparten o se quieren compartir cosas y hacerlo desde la alegría, la magia, el compromiso, la entrega mutua, y el enriquecimiento propio y común;  y que ser listos es, también, aceptar de forma sencilla y madura las luces y las sombras que esa entrega  recíproca pueda llevar consigo.

 Claro es que, teniendo en cuenta que no parece lógico suponer  que Dña. Trinidad y Dña. Bibiana se tengan por tontas, y que al menos una de ambas está casada, habrá que pensar que o han dado con hombres tontos -  y no están muy lejos de la idea propia de generaciones anteriores a las nuestras de que la mujer tenía que dejar de ser la hija de alguien para convertirse en la mujer de otro alguien, y en las que el tema del matrimonio era casi una monomanía - o  son más tontas de lo que ellas creen y han sido utilizadas en alguna ocasión por hombres listos que las han transformado en meras aventuras. Porque creer que las dos son listas en el sentido real y profundo del término y que han dado con hombres tan listos como ellas en ese mismo sentido, es mucho creer; a no ser que lo suyo sea un mero asunto de “inteligente diversión”. 


María Luisa Lajara
Acerca del Autor:

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, está al frente del Departamento Jurídico Interno de la empresa Capio Sanidad, S. L. Cursó los tres primeros años en el Real Colegio Universitario “María Cristina” de San Lorenzo de El Escorial, centro adscrito a la mencionada Universidad, y los dos últimos en la Facultad de Madrid.

Leer Más >>
 
< Anterior   Siguiente >
[Volver]
© 2012 Asturias Liberal, cr�tica y pensamiento
Joomla! es Software Libre distribuido bajo licencia GNU/GPL.
PDA Template