Al Presidente del Principado de Asturias, Don Francisco Álvarez-Cascos Fernández PDF Imprimir E-Mail
Colaboraciones - Asturias
Escrito por Ithacius   
jueves, 25 de noviembre de 2010

ImageEstimado Presidente: 
El tiempo ha soplado los calendarios recogiendo en sus dobleces los obstáculos menguados. Las memorias reducen sus contenidos encadenadas a la biología, el desagradecimiento y los segundos de vida prestados por el azar. Se han diluido 5844 días, con sus horas, desde que los asturianos, ¡por una vez!, dejamos de comportarnos como nuestras cabras autóctonas y aceptamos torcer una historia de fatalismo y resignación. Te dedico estas líneas desde los dominios de Juno, dispuesto a calentar nuestros valles y vidas, en este periodo de luz que aún crece. Carece de sentido hacer balance acerca de tus aciertos y también tus errores, como Presidente de Asturias, tras cuatro legislaturas de entrega. Pues, como dice el refrán: lo que está a la vista no necesita anteojos. Atrás ha quedado Mefistófeles y sus adeptos, que supieron encontrar acomodo en este Paraíso Natural arrojados del Terrenal por la cólera de Dios. Por unos instantes, al principio de tu primer mandato, creí ver a Lope de Aguirre, la cólera de Dios, en busca de El Dorado. Tú abjuraste de una forma de entender la política y rompiste amarras como Lope de Aguirre renunció a su rey Felipe II en aquella carta enviada desde las Américas, en 1561, firmada como El Peregrino.

Las dificultades arreciaron en tu propia Organización en la que parecía ubicarse el espíritu del bar que sirvió vinos y tostas en la planta baja del edificio de la calle Manuel Pedregal, 11; hago referencia al establecimiento que su propietario bautizó como El Padrino, reproduciendo su imagen: la mano que mueve las marionetas. Acabaste con el fulanismo y los cuadros de tu partido, el Partido Popular, los de ahora son personas con alturas, competentes y formados, bien alejados de aquellos funcionarios del partido que durante décadas sangraron a militantes y ciudadanos. Tampoco el entorno social te alfombró Suárez de la Riva, 11, parodiando al juego de la oca, de 11 en 11 y tiro porque me toca. Ni la prensa oficial anclada en el movimiento interesado de una región dominada, ni cierta clase empresarial emparentada con una visión sindical de fines compartidos, no puede decirse que te acogieran como el hijo pródigo que en su retorno a casa habría de ponerles ante sus desnudeces.

 Para mí, de tu tarea, he de destacar los Asuntos Institucionales, prendidos en La Sociedad Libre en que vivimos, un cambio de mentalidad. Asturias ya no es una región subsidiada, vergonzante, que precisa recurrir a una solidaridad nacional limitada a los intereses autonómicos sin intercambios. Nuestras empresas compiten en libertad, sin la sombra hueca del poder, en el entendimiento interesado con las centrales sindicales, hoy en día responsables. Todo ello nos ha convertido en ciudadanos orgullosos de luchar por su futuro. No hay como viajar, morder fronteras y culturas para abrir los ojos al porvenir. Tú fuiste un avanzado cuando desde Gijón miraste a Paris, mientras otros contemplaban las ciénagas contaminadas del río Piles. En ello persisten.    

 Supiste adelantar un futuro que ya era presente en los países que retienen el progreso en la tecnología y el impulso intelectual de los espíritus libres despojados de atavismos de dos siglos atrás y que algunos perseguían en el compromiso interesado de privilegios injustos. Todo ello con la presencia histórica de los sectores estratégicos adaptados a la realidad. El resultado, el reflujo emigratorio y las nuevas energías de los ochenta mil jóvenes que durante décadas amortizaron sus hipotecas en estaciones de autobuses y vías de ferrocarril. Un viaje de retorno semanal a nuestra Ítaca obligados por la torpeza y el esclavismo que arrebatara su futuro. Hoy es posible deslizarse por la Asturias interior, pisar Cangas de Narcea sin la presencia del reloj y alcanzar Madrid en Aves deslizándose sobre la variante del Pajares. Las mismas comunicaciones, y algunas más, que atraviesan de Figueras a Colombres, ofreciendo los productos amasados en ésta bendita tierra.

 Hoy no cabe el engaño panfletario que trate de inocular el miedo al desamparo social en una Comunidad de ciudadanos con criterio. La escasa tinta impresa y de la prensa digital no entiende de catedráticos de nuestra Universidad que consumieron tres décadas hasta tu llegada, en la presentación solemne de un casamiento de cifras que reiteraban periódicamente lo sabido. No fueron más allá. Al fin se fragmentaron los ritmos burocráticos de una Universidad atorada en la rutina administrativa como la Administración Regional hoy presente en su dimensión precisa y la retahíla de comisionados por la libre designación, un eufemismo conceptual en los fines que atendía. Los muchachos adquieren sus habilidades laborales en el seno de las empresas cuando su proyecto de vida les orienta a la Formación Laboral. Así nos hemos librado de inversiones torpes sobre ideas apropiadas de otros, la famosa Ciudad de la Cultura o un Niemeyer de blancos caribeños en un entorno industrial. Esto, al precio de un retraso en conservar nuestro patrimonio, XIII siglos largos de historia prerrománica y gótica, que siembra los pueblos de Asturias, dando abrigo al Camino ignorado de Alfonso II y el obispo Teodomiro.

 Nuestros sectores productivos, del primario al manido I+D+I, han retornado muchos euros de donde no debieron salir. Es nuestra fuerza quien generó riqueza en una tierra antes entregada y sin honor, un sustrato de funcionarios cautivos que impedía progresar con el argumentario de la cohesión social del paro y la ruina moral. Esto ha permitido mantener, con las orientaciones sabias, un Sistema Sanitario que resuelve los problemas alejado del despilfarro construido sobre una gestión política alejada de los asuntos profesionales. Un dinero que sostiene las necesidades adecuadas de Bienestar Social, a quienes la vida cegó sus caminos.

 Tu singladura halla reflejo en el viaje de Lope de Aguirre sobre el rio Marañón. Comenzaste con doscientos arcabuceros marañones de los tuyos, que las calamidades menguaron hasta un puñado de leales. Parecía, como la del Peregrino, delirante aventura en medio de la cual decidiste en rebelión y alzarte contra el imperio español, en tu caso su valido regional. Porque lo que de Asturias llegaba al Presidente del partido, Mariano Rajoy, por otros cauces, ya lo dijo El Peregrino:

 Y no tengas en mucho el servicio que tus oidores te escriben haberte hecho, porque es muy gran fábula si llaman servicio haberte gastado ochocientos mil pesos de tu Real caja para sus vicios y maldades. Castígalos como a malos, que de cierto lo son. Por cierto, no hay para qué presentar testigos, más de avisarte cómo estos, tus oidores, tienen cada un año cuatro mil pesos de salario y ocho mil de costa, y al cabo de tres años tienen cada uno setenta mil pesos ahorrados, y heredamientos y posesiones

 Luego invirtióse la tendencia, como acontece en la vida. Cuando quemes tus últimos alientos, también serán tuyos Melquiades Álvarez, Alejandro Pidal y Mon y tu admirado Jovellanos.  

 Para ti, como Lope de Aguirre, cristiano viejo de medianos padres, en tu despedida de la política.

 De mi mano

 Ithacius 

 En Asturias, a 1 de junio de 2027. 


Ithacius
Acerca del Autor:

Médico asturiano interesado por la problemática y el futuro de su patria. La nación española requiere, en su opinión, del empuje y aliento de todos. 

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